Durante años trabajando con equipos, liderando proyectos y transformando organizaciones, entendí algo que me llevó por caminos que no habría previsto.
Cuando hablamos de liderazgo, lo primero que pensamos es en liderar equipos: cómo influir, cómo motivar, cómo dirigir personas. Y sí, todo eso es parte del liderazgo.
Pero con los años entendí algo más: el liderazgo empieza mucho antes de que alguien te siga.
Empieza en momentos pequeños, cuando tienes que decidir entre lo que se espera de ti… y lo que sabes que es para ti.
A esos momentos los llamo pequeñas rebeliones.
Porque cuestionarte no es cómodo y no toda decisión distinta es liderazgo.
Si te escuchas y no haces nada, se queda en intención.
Si actúas pero no logras nada, se queda en intento.
El liderazgo empieza cuando te escuchas, decides… y haces que funcione.
Esto no lo aprendí de un día para otro, ni por arte de magia. Lo aprendí trabajando, tomando decisiones y haciéndome responsable del resultado. Porque al final, lo que forma a un líder no es el cargo que tiene…son las decisiones que toma y lo que logra con ellas.
Lo que no sabía en ese momento es que esas decisiones estaban construyendo algo: un marco de decisiones que me tomó más de 10 años entender y que hoy puedo explicar en poco tiempo.
Se refleja en cuatro momentos de mi vida, que quiero compartir.
Capítulo 1: La rebeldía original
Cuando llegó el momento de elegir carrera, todo el mundo tenía una opinión. Algunos profesores decían que debía estudiar ingeniería, otros pensaban que derecho.
Yo elegí psicología.
No era lo que muchos esperaban, pero había algo que me obsesionaba: entender a las personas. Qué las mueve, qué las contradice, qué las motiva.
Con esa decisión en mente, me fui a los 16 años desde un pueblito de Boyacá hasta Bogotá. Porque en Colombia, si quieres ir a una buena universidad, tienes que irte a la capital.
Sin saberlo, esa curiosidad, junto con el apoyo de mi familia, empezó a marcar muchas de las decisiones que vendrían después.
Y ahí empezó todo. No porque supiera a dónde iba… sino porque elegí por dónde empezar.
Lo que aprendí aquí fue:
Escúchate…
para detectar qué es lo que realmente quieres.
Capítulo 2: Saltar por la ventana
Mi primer empleo formal fue en Research en una agencia de medios. Mi trabajo era entender consumidores, audiencias y comportamientos: analizar datos, hacer entrevistas, grupos focales y cruzar información.
Un día el gerente me llamó a su oficina y me ofreció un nuevo rol: ejecutiva de cuentas. En una agencia ese es el camino natural: más contacto con el cliente, más visibilidad, más crecimiento.
Y yo le respondí algo que todavía recuerdo perfectamente: “prefiero saltar por la ventana”.
Le dije algo muy simple. No quería relacionarme con los clientes desde el servicio, sino desde el valor. Estaba ahí para ayudar a entender mejor a las audiencias. Si perdía eso, para mí perdía el sentido.
No cambié de rol, pero me dieron nuevos retos. Coordiné herramientas de análisis, organicé capacitaciones, trabajé con proveedores y empecé a formar equipos. Sin tener un equipo a cargo, ya estaba liderando personas.
Y aquí aprendí:
Elígete…
para tomar una decisión que tenga sentido para ti.
Capítulo 3: ¡Entonces hazlo tú!
Después de desarrollar metodologías que integraban el análisis cuantitativo con el cualitativo en mi rol como Head of Research, me di cuenta de algo incómodo.
Estábamos haciendo análisis cada vez más sofisticados… pero no se estaba aprovechando todo su potencial. Empecé a repetirme una pregunta muy simple: ¿para qué?
Porque si lo que haces no se usa… no tiene sentido.
Decidí levantar la mano. Le dije a la gerencia que no tenía sentido seguir profundizando en análisis si eso no se traducía en valor real para el cliente.
Y la respuesta fue muy simple: ¡entonces hazlo tú!
Ahí cambia el juego. Porque ver el problema es fácil… lo difícil es decidir que ahora es tu problema.
Así nació un rol nuevo: Comms Planner. En pandemia, en remoto, pasé de empujar desde atrás —desde el análisis— a llevar ese conocimiento directamente a la estrategia, a los equipos y a los clientes.
Mi aprendizaje aquí fue:
Actúa…
para hacerte cargo de tus decisiones.
Capítulo 4: Elegir tu vida
Cuando pasé a Transformación e Innovación, el esquema remoto se mantuvo. Pero cuando cambió la gerencia, esos acuerdos empezaron a cuestionarse.
Y tuve claro algo: no quería dejar la vida que estaba construyendo, trabajando remoto y moviéndome por distintos lugares.
Porque hay un punto donde quedarte… también es una decisión. Así que tomé una.
Me fui de la compañía, porque no estaba dispuesta a volver a un esquema que no tenía sentido para mí. Y aproveché ese momento para trabajar en ideas que tenía en mente.
En ese momento me llamó mi primer jefe y me preguntó si quería ayudarles con unos proyectos. Yo no estaba segura de volver al mundo corporativo, así que pedí más de lo que supuse que tenían dispuesto.
No se dio ese proyecto, pero me ofrecieron un rol más interesante. Y en plenas vacaciones en el Chocó, viendo ballenas, recibí la oferta.
Hoy estoy ahí: Chief Innovation Officer para un grupo de agencias en Ecuador, trabajando remoto con equipos en distintos países.
Mucha gente me pregunta cómo tengo un gran trabajo y puedo vivir donde quiera.
Es el resultado de muchas decisiones a lo largo del tiempo: asentir y dejar pasar… o encontrar tu propio camino y hacer que funcione.
Y mi aprendizaje aquí fue:
Llévalo a Resultados…
para que no se quede en intención.
Cuando todo conecta
Si te das cuenta, todas estas historias tienen algo en común:
en cada una hubo un momento donde podía hacer lo que se esperaba… o tomar una decisión distinta.
Pero también me dejaron algo: un framework que hoy uso para tomar decisiones.
Escucharme,
para detectar qué no me cuadra.
Elegirme,
para decidir desde mi criterio.
Actuar,
para hacerme cargo de esa decisión.
Y llevarlo a resultados,
porque si no… se queda en intención.
Cuándo usar este marco:
Cuando algo no te cuadra.
Cuando estás evitando una decisión.
Cuando sabes que puedes hacer más… pero no lo estás haciendo.
Ahí es donde decides. Hacer lo que se espera…o hacer lo que sabes que es para ti. Y hacer que funcione.
Todo eso, con el tiempo, tomó forma. Lo llamé Beyond.
Hoy es la forma en la que trabajo con personas y equipos: entender qué necesitan ajustar, alinearlo con lo que quieren construir… y llevarlo a resultados.
Si algo de esto te sirve, la invitación es simple:
detente un momento y pregúntate:
¿qué necesitas hoy para avanzar?
Ese es el punto de partida.


Deja un comentario